


Esta semana viví quizás una de las más sencillas pero hermosas experiencias de mi estadía, ser aceptada como alumna en la cocina de Sandhya, la legendaria cocinera de los yoguis de Mysore, quien cocino por años para Guruji y sus estudiantes, generación tras generación; el lugar donde he disfrutado de la más sana, tradicional, cacera y deliciosa comida india, platos de ingredientes simples pero llenos de personalidad, así es la cocina de Sandhya, en una casa típica india de Lakshmipuran, llena de luces tenues y dos pequeños salones para los no más de 15 comensales que acepta cada día.
A las 11am puntualmente me presenté en la puerta de su guest house, que también es su casa, lista para comenzar mi clase, me la encontré afuera seleccionando las zanahorias y los tomates que le trae cada día su verdulero; entramos juntas a la casa y comenzamos la faena. Lo primero que pensé es que solo me dejaría mirar sus labores, de hecho para eso iba preparada, pero luego de contarme cual sería el menú del día me preguntó si yo sabía cortar verdura y me sentó con Padma, su adorable ayudante y me mostró detalladamente como se cortaba el tomate para su salsa, luego Padma me paso una tabla y sentadas en el suelo de su impoluta cocina comencé a trocear tomate tal y cual ella me dijo, luego de unos minutos en el ejercicio me miro y me dijo: You cook, no? Y yo respondí que sí, pues es uno de mis hobbies preferidos, entonces pareció que podría hacer algo más que partir tomates, que aunque suene una faena sencilla una de las cosas que más me sorprendió es su ánimo de perfección y rigurosidad en cómo se hace cada cosa, me mostró desde como rayar la zanahoria para su ensalada con extremo detalle hasta cómo hacer que su maravilloso arroz quede en el punto exacto. Fuera del proceso de cada plato, de la selección de los ingredientes y la ejecución misma, lo más hermoso fue estar sentada igual que ellas en el suelo y fluctuar por largos momentos de silencio en donde cada una simplemente hacia lo que tenía que hacer, muy cercano a una meditación, muy presente y vivo como todos los ingredientes que ella usa en sus preparaciones, y desde luego esos espontáneos comentarios acerca de lo importante que es para ella entregar perfección, limpieza y salud en su comida, como también graciosas anécdotas del tiempo en que cocinaba para Guruji.
Para quienes creemos que el acto de alimentarse tiene el mismo nivel de importancia que la práctica de yoga o el simple acto de respirar, pasar el día con Sandhya fue una lección de amor, entregar cada día un poco de lo mejor de ti a los demás, no importa si la retribución es mucha, es poca, tener la energía de seguir abriendo tu casa para recibir gente y entregar el mismo nivel de calidez y excelencia por años es posible, en mi opinión, gracias al acto esencial de saber dar y recibir de verdad.
Mi día con sandhya termino con la mesa puesta y muchos amigos que vinieron a probar un poco de mi humilde participación en la comida del día, entre chapatis , chutney de tomate, de coco, arroz con especias, ensaladas y chai me quedo con el tierno abrazo de agradecimiento con la mejor cocinera de mysore y la invitación a volver a su cocina a seguir aprendiendo.